Ámbar apareció en una caja de zapatos cerrada, con agujeros para que pudiera respirar, «generoso» quien la abandonó en ese estado al lado de un coche en la calle.
Es una gatita de dos meses monísima, alegre y divertida, es como un lorito se te sube al hombro y solo quiere estar cogida. Una pegatina que nunca se separa de tí, con sus maulliditos reclamando cariño.
Quien la adopte se lleva una verdadera joya.
Es negativa a leucemia e inmuno. Está en Talavera, para adoptar: amibichos@gmail.com



